Mi parto…

Mi parto…

En este blog quiero compartir con ustedes mi experiencia con mi parto, un verdadero milagro, así como lo fué el tuyo si eres madre y si no lo eres aún, siempre es bueno escuchar experiencias.

Preparándome para el parto:

Hasta el quinto mes de mi embarazo me estaba preparando para el parto, sentí que era muy tarde y que quizá debí haberlo hecho antes, lo que no sabía es que nunca se está totalmente preparada. Originalmente yo había considerado una cesárea, ¿por qué? Porque algunas de mis amigas, familiares, compañeras de trabajo para ese entonces habían pasado por cesáreas y me parecía lo más viable, lo más conocido; y si no era cesárea que fuera lo que mi médico decidiera. No me había empoderado aún de mi embarazo y parto.

 La idea de una partera certificada: 

Un día tratando de investigar sobre una mudanza terminé hablando con una  mamá desconocida que después se convirtió en una buena consejera. Ella, estaba embarazada para ese entonces de su segundo hijo, yo era primeriza. Ella, me contó acerca de su primer parto, el cual fué en su casa, en su baño, en su cama con sus sábanas y almohadas, entre velas, luz tenue, música y con una partera certificada. Yo estaba atenta escuchando cada detalle y me pareció fascinante. Ella me alentó a buscar un parto natural con una partera y la idea me gustó. Me hizo recordar que Dios nos creó perfectamente como mujeres y que nuestros cuerpos eran capaces de reproducir y parir naturalmente, a menos que tuviéramos una condición de salud que no lo permitiera. Yo estuve de acuerdo y comencé a investigar sobre parteras certificadas.

 Empoderándome de mi parto:

 En mi búsqueda de una partera me encontré con términos nuevos para mí, como partos humanizados, empoderamiento en el parto; me di cuenta que muchas mujeres no toman control de sus embarazos y partos sino, le dejan las decisiones a su médico de cabecera. Algunos de estos médicos optan por cesáreas innecesarias; argumentando que por la edad de la madre, porque la pelvis es “estrecha”, por la posición del bebe, porque la madre ya tuvo una cesárea y el segundo parto por regla debe ser cesárea de nuevo, porque es la norma hoy en día, para evitar complicaciones y la lista continúa. Muchos médicos y hospitales ni siquiera dan opciones a la madre sino fijan fecha de cesárea (no tengo nada en contra de la cesárea, sino en contra de la desinformación y el poder que la madre debería tener para decidir sobre su cuerpo). Al entender esto, decidí tomar mis decisiones, claro basada en información. Busqué una partera certificada, porque eso me hizo sentir cómoda y afortunadamente fue buena decisión. Me sentí debidamente atendida, la partera era una mujer como de unos 65 años, había atendido más de 100 partos, tenía las fotos y testimonios de madres, su clínica no era fría, ni ella era distante, sino maternal, cálida y accesible. Qué fascinante fue aprender de ella, me hizo ver todo natural, emocionante, sencillo y hasta fácil; me dio material de lectura, videos, consejos, el primer mameluco para mi bebe. Johnny, es su nombre y habíamos planeado un parto en casa; sin embargo me mudé de ciudad y tuve que buscar a otra partera. Encontré una clínica y fui atendida por una partera joven de origen chileno, siempre terminaba sus frases diciendo: ¿cierto?  Ella, es Josefina, una joven inteligente, con experiencia; me hizo sentir segura y confortable. Todos mis últimos exámenes y chequeos fueron en esta clínica, sin embargo mi seguro médico no cubriría los gastos del parto (con partera) por lo que terminé decidiendo dar a luz en un hospital en el cual habían ginecólogos y parteras (yo escribí en mi Plan de Parto que quería ser atendida por una partera) click  aquí para ver  El Plan de parto.

Últimos preparativos:

Afortunadamente mi embarazo fue muy bueno, mi salud, energía así como mi pelo y piel eran radiantes (pregúntame después del parto jajaja), salía a caminar todos los días con uno de mis perros (Max), caminábamos una hora, él se cansaba y yo no , seguí todos los consejos de mi Doula ( click para ver mi blog llamado:  Mi Doula), compré un video para hacer ejercicios, que por cierto nunca pude hacer los ejercicios de yoga que hacían las entrenadoras con 8 meses de embarazo, eran elásticas, ni parecían embarazadas, terminaban la sesión de ejercicios con una hermosa sonrisa, maquilladas y diciendo: “Muy bien mamis ¿no se cansaron verdad?”.  Yo me seguí preparando cada día; me alimente bien, soy vegetariana así que busqué la ayuda de una nutricionista y amiga vegana Azalea y todo me fue bien (a pesar de que muchos me insistieron que si no comía carne estaría anémica, lo cual no fue así, la dieta vegetariana entre otros beneficios incluye altos contenidos de hierro), tomé tés, vitaminas holísticas recomendadas por mi Doula, hice ejercicios de respiración, de relajación, para la pelvis, visualice mi parto de 4 ó 6 horas, preparé y repase mi maleta y la de mi bebe para el hospital. Leí, que como mamá para el día del parto no se debe olvidar de cremas, maquillaje, ropa bonita para la foto, cámaras, etc. Mi maleta era enorme, creo eran dos, agregué mis snacks, bebidas con proteínas, chocolates, galletas. Yo estaba lista (según yo jejeje).

Las tan esperadas contracciones: 

En la semana 41 empezaron las contracciones, estábamos los ansiosos padres junto a mi hermana que nos visitaba comiendo pizza en un centro comercial como a las 4:00 p.m., las primeras contracciones fueron muy amigables diría yo, llamé serenamente a mi Doula y ella dijo que siguiera comiendo, caminara un poco pero que no me cansara y me fuera a casa. Nos pidió descargar en el teléfono una aplicación que nos ayudó a llevar el conteo de las contracciones (Easy Contraction Timer, muy útil); seguí comiendo, y me dispuse a caminar, fuimos a otras tiendas, mi hermana estaba buscando algo de ropa para hacer ejercicio y yo le decía que se tomara su tiempo. Respiraba entre contracción y contracción y seguía caminando. Entramos a una tienda de zapatos, nos medimos entre contracción y contracción zapatos y terminamos comprando. Al llegar cerca de la caja para pagar, dos mujeres jóvenes, cuando me vieron respirar en medio de una contracción más fuerte, comentaron entre ellas: “Ella, solo tiene unos 5 meses de embarazo y ya no puede más”, ellas creyeron que no escuché; yo les dije: “No, tengo 41 semanas, estoy en labor de parto y hoy nace mi bebe” ( no sabía lo que me esperaba jejeje); los dolores se hicieron más fuertes me fui a casa y me duché con agua caliente. Llamé de nuevo a mi Doula y ella me dijo que las contracciones eran bastante seguidas, que estábamos avanzando rápido y bien. Posteriormente las contracciones se hicieron más y más fuertes, entré un poco en pánico y comencé a darme prisa y a decir, “vámonos ya, tenemos que irnos”. Nos fuimos y las contracciones amigables se volvieron intensas y me dije “ahora si sabré de que estoy echa”.

En el hospital: 

Llegué al hospital pero no me querían dar ingreso porque aún no había dilatado sino hasta 3, pero las contracciones eran fuertes y yo tenía una cara de dolor que decidieron ingresarme. Las contracciones siguieron más fuertes más seguidas ya no me dejaron descansar, me recibió una partera y empezó a evaluar mi seguimiento. Pasaron 25 horas con contracciones fuertes pero solo dilate hasta 4, por algún motivo se detuvieron y hasta me quedé dormida. Fue en ese momento cuando la partera me dijo: “es mucho tiempo y no estas dilatando suficiente, evalúa si usamos Oxitocina” (medicamento para inducir las contracciones). Yo había decidido evitar medicamentos yo planee un parto lo más natural posible. Yo me visualicé días antes dando a luz en 4 ó 6 horas, según yo, deslizándome en un balón y dándome una ducha caliente, comiéndome una barra de chocolate y posteriormente maquillándome para las fotos (ahora me río), terminé aceptando la inyección y como ya lo había leído antes con esa inyección viene otra para el dolor (Epidural); sé que cuando es necesario debe recibirse todo proceso médico de buena gana, pero sé que cuando el hombre mete mano en un proceso tan natural como el parto, ya no puede dejar de intervenir. Tras la inyección para inducir las contracciones vino una epidural, otra epidural y como hicieron mala praxis en las  anteriores epidurales vino una más, tres en total. Erróneamente elevaron la Oxitocina a niveles muy altos haciendo que el ritmo cardíaco de mi bebe aumentara, entonces vino oxígeno, más medicamentos hasta que lograron nivelar de nuevo su ritmo cardíaco. Yo me había anticipado a esto de alguna manera porque ya lo había investigado; eso en parte me hizo mantener la calma y mantener cierto control y decisión sobre mi parto. Pero aun así, mi Plan de Parto, iba en dirección contraria a lo planeado. Pero había algo que yo había determinado y era un parto vaginal, no faltaron los médicos que entraron a la habitación insinuando una cesárea, pero yo estaba determinada mientras mi bebe estuviera bien. Así como estaba determinada a dar a luz sin episiotomía, pero después de más de 45 horas con hambre, sed, sueño, cansancio y ya con pocas fuerzas para puja, el médico me dijo: “Te recomiendo la episiotomía y me pregunto ¿corto?” Yo le grité : “Siiiii, corte pero yaaaa”; y fue en ese momento que mi bebe en un último esfuerzo al pujar salió como un cohete y fué la sensaciónde alivio y de mayor dulzura que pude experimentar.

Nació Mateo:

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Lo oí llorar y solo quería que me lo entregaran y calmarlo en mi pecho. Me lo entregaron y al oír mi voz diciéndole tranquilo, “te amo”, se calló de inmediato y se quedó dormido. Terminé el parto después de una jornada larga que no imaginé, sudada, cansada, débil, despeinada; mi maleta, mi maquillaje, mi ropa para las fotos no la usé. La ropa que llevaba para mi bebe no le quedó porque nació más grande de lo que yo esperaba; de todo lo planeado, lo que logré cumplir fue el parto vaginal. Los dolores me tomaron por sorpresa porque sabía que eran intensos pero no los conocía (y sé que el uso de la oxitocina los agravó). Antes de mi parto mi madre y mi buena amiga Karla Garza me contaron sus experiencias y me dijeron que  era como un dolor menstrual, que sus partos fueron fáciles (que dicha). Cada parto es diferente, pero lo más importante es la intensa alegría al conocer a tu tan esperado bebe.

Gracias por leerme y seguirme en mi blog, me gustaría compartieras con nosotros tu experiencia

 “Nunca me he sentido más guapa, más fuerte y más poderosa que pariendo a mi hijo. Mi parto me ha reconciliado con mi cuerpo, demostrándome que funcionaba a la perfección.” Anónimo

2 comentarios sobre “Mi parto…

  1. Es muy importante que como madres estemos empoderadas sobre el parto, nacimiento y desarrollo del bebé. Un punto muy vital es que las madres puedan estar acompañadas de su esposo o algún familiar, que se le permita en una cesárea estar libre de sus brazos y que el bebé permanezca desde el momento en que nació en el pecho de su mamá; todo esto lo aprendí después de tener mi hija, yo me preparé y leí mucho sobre el parto y nacimiento, lamentablemente todo eso me fue negado ya que en mi país El Salvador en el Seguro Social, un hospital público, no permiten que el papá entre al parto lo cual viola nuestros derechos como madres, me amarraron de los brazos (hasta hoy desconozco porque lo hacen) durante mi cesárea que fue de emergencia y al nacer mi hija solo me la mostraron, no pude abrazarla, no tocarla, ni hablarle; luego durante 3 días que estuve en el hospital, solamente me la enseñaban uno o dos minutos no la tuve en mis brazos hasta que salí del hospital; estuvo en observación por sospecha de síndrome de down, aún a pesar de que succionaba bien, no tenía afectaciones cardíacas ni ningún problema médico más; por esto perdí mi sueño de amamantarla. Debemos informarnos, conocer y exigir nuestros derechos. Neurólogos están comprobando la importancia de que los partos sean lo más natural posible, lo mejor el el parto en agua, ya que influye en el desarrollo cerebral del bebé, así como la permanencia y participación activa del papá y el no separar al bebé de sus madre salvo por algún problema médico. No hay excusas para no informarnos con tanto acceso a tecnología e internet. El caso de Blanca es un ejemplo hermoso de cómo empoderarse y hacer valer nuestros derechos prevaleciendo siempre el bienestar del bebé y su madre. Lindo testimonio! Gracias por compartirlo y ayudarnos a crecer!!!

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    1. Muchas gracias Veronica por comentar y compartir con nosotros su experiencia, tristemente esto ocurre con mucha frecuencia, sin embargo contar estas experiencias abiertamente permite que otras futuras madres estén alerta y puedan anticiparse a reclamar sus derechos. De igual forma que siendo más voces que denuncien estos abusos se logra crear más conciencia en las autoridades competentes.

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